Y por fin llegaron los carnavales del 2022, y en cuestión de
música, humor y poesía, ya lo dice la comparsa: ¨después de Cádiz ni hablar¨
A esta comparsa nos llevó el viento de levante, ya que
estábamos paseando por el malecón en
dirección a la plaza de las flores , cuando a nuestros oídos llegaron unas
voces que nos hicieron dejar el malecón y dirigir nuestros sentidos hacia la
plaza Fray Félix (donde hay unas escaleras que merecen una visita incluso sin
comparsa). Pero a lo que iba: el primer cuplé que escuchamos estaba dedicado a
los abuelos; los pelos como escarpias y la imagen de mi padre y de mis nietos casi
hacen que se me humedecieran los ojos. Los pasodobles y cuplés con que luego nos obsequiaron fueron
muy buenos: uno a favor de las mujeres y otro criticando a la sociedad. A su
lado y compartiendo escaleras había una chirigota (no recuerdo el nombre) pero
entre las dos agrupaciones nos hicieron disfrutar de esta fiesta una vez más.
Si digo que en cuatro días comimos ensaladilla ocho veces,
seguramente pienses que me he confundido, pues no, no me he confundido; ya
podíamos comer en El Romerijo (Puerto de Santamaria), Las Rejas (Bolonia), las
Flores (Cádiz) o en la mejor taberna de Córdoba, que uno de los platos era
ensaladilla: como se entere El Selu le hace una chirigota y ésta podría ser así:
“Y vino de San Pascual a comer ensaladilla
menos mal que sus amigos la conocen
y no dicennnnnn.—
pero que mal esta la chiquilla,
otra vez ensaladilla
se comen los pescaitos, la tortilla camarones
los chocos, el cazón y boquerones que no falten
langostinos más
gambitas y un buen vino tierra blanca
para tragar bien la comida.
Cádiz, cada día que te veo me vuelvo carnavalero
Pero con estos amigos me voy por el mundo entero
Comeremos ensaladilla y lo que pidan los triperos
Pero siempre te diré, carnaval como te quiero”
Este año los carnavales han sido distintos en cuanto a las formas,
pero no en cuanto a sus esencias, pero para ser sinceros prefiero el carnaval
en febrero.
Han sido distintos porque en la Tacita hace mucho calor y
por más cerveza que trasiegues, éste no cesa.
Para esta ocasión repetimos Hotel en el Puerto de
Santamaria, Monasterio de San Miguel,
buen trato, buen desayuno y buenas habitaciones; eso si como buen Tour Operador
me dieron la mejor habitación.
Este hotel lo teníamos reservado desde el mes de Marzo y Tomás,
como buen bancario que era , miró por
aquello de ver cuánto nos habíamos ahorrado al hacer la reserva con
tanto tiempo y ¡sorpresa! el hotel era cerca de 60 euros más barato por noche, sí,
has leído bien ¡por noche!; con su buen hacer habló con la empleada del hotel y
ésta con el director y nos aplicaron los precios actuales : al bueno de Tomás y
a la buena de Esther les hicieron anulación y cobro y a mí que aún no había
pagado me aplicaron la tarifa actual, el hotel estaba hasta las trancas y es
que es recomendable por todo. Estos buenos dineros fueron más que suficientes para
comernos un arroz con bogavante por supuesto antes comimos ensaladilla y otros
manjares del lugar ,en el restaurante, Las Rejas, al que previamente Ignacio ya
se había encargado de reservar mesa
El personal shopper de este año fue Esther; nos vistió como
egipcios de siglos atrás, ellas de Nefertiti y nosotros de Tutankamón, un poco
gordos para ser egipcios y ellas más guapas que Cleopatra. Mi diosa Hathor
estaba guapísima.

Ya de vuelta hacia nuestro Alcalá unos y hacia Madrid otros,
teníamos hotel en Córdoba para pasar una noche y donde estarían esperándonos Rosa
y su Juan Carlos, que se desplazaron de propio desde Villaviciosa de Odón para
pasar el día con nosotros. Los echamos de menos en Cádiz, igual que a María (ésta
anuló el viaje el mismo día que teníamos que salir por dolor de anginas). Como
decía Rosa y Juan Carlos chulapos de postín, y campeones de baile, serían las 6
de la tarde, 43º a la sombra; dimos con un local muy bien montado cerca de la
plaza del Cristo de los Faroles y con un cubata en la mano le pedimos a la
camarera-propietaria si podíamos poner un Pasodoble ayudándonos de Spotify (el
Gato Montes fue el elegido), que garbo, que soltura, que manejo de una
coreografía (o pasos de baile) bien trabajada. Bravo, bravo y bravo. Que belleza plástica nos regalaron.
Lo bueno, es que ya quedan menos días para los
carnavales de febrero del 23. Y si has
llegado hasta esta línea te deseo salud y anarquía y si no también.