Durante
el mes de noviembre del año 2025 y debido a que cada 12 días
íbamos a ver a mi madre a la residencia de Daroca (donde vivió
durante sus últimos 4 meses en este mundo)
comencé
a pensar en qué podía
emplear el tiempo que
pasaba en el pueblo.
Siempre
me gustó
hacer trabajos manuales…
recuerdo aquellos años que poníamos pladur allí donde los amigos
nos llamaban, o hacíamos muebles de cocina;
más
adelante rehabilité
la bodega de mi abuelo Colas o terminé
de hacerme una vivienda en una casa inacabada que me regalaron mis
padres, todo ello sin ayuda ni de albañiles ni fontaneros,
carpinteros o electricistas, solamente con el apoyo de Luci y la
ayuda de los amigos:
Tomas
(un excelente peón), Raúl
(que siempre se e carga de ordenarme las herramientas)
o
Pedro, cuando
me ayudó
a darle la ultima capa de arcilla al primer horno que hice, que
mañana pasamos, después de bebernos la noche anterior hasta el agua
de los floreros.
Bien,
como decía, en noviembre empecé
a
cavilar, a hacer dibujos, tomar medidas, ver videos y leer manuales
de hornos de leña, y durante el mes de Enero del 2026 decidí
montarlo, pero haciendo yo desde la base hasta la salida de humos.
Lo
primero fue montar la base en un espacio donde pudiera darle salida
al humo;
para esto utilicé
ladrillos,
madera para hacer un encofrado , un enrejado de metal , arena y
cemento.
La
cabeza creo que trabajaba más rápido
que mis manos… el
horno empezaba a ser una realidad.
Una
vez montada
la base, fabriqué
un compás de 37 centímetros que pudiera servirme de guía para
levantar una cúpula perfecta , para eso utilicé
el
soporte de una rueda de silla de oficina y unos trozos de barras de
perfil
perforado de
estanterías, la función de este compás es marcar el circulo y la
cúpula del horno.
Para
hacer la boca del horno, la puerta una plancha de poliespan;
una vez dibujado el arco lo corté
y utilicé. Horas
y horas para llegar a buenas conclusiones.
La
cúpula del horno con estas herramientas no podía salir mal, compré
ladrillos refractarios de 24x12x3 centímetros y los tenía que
convertir en 12x12x3.
Don Pedro,hace
muchos muchos años, me regaló
una mesa de corte con un buen disco de diamante.
El
horno fue creciendo y cerrando, conforme colocaba hilada de
ladrillos, hasta el punto que
estos
ya no se sujetaban con la siempre ayuda del compás, de ladrillos
enteros y del mortero.
Para
solventar esto, fabriqué
una mesa de madera para meterla dentro del horno y fabricar a base de
arena de rio un molde igual al resto de cúpula que tenia que
fabricar, para que esta saliera por la boca una vez cerrada la
cúpula, la coloqué
en dos mitades y de patas utilicé
ladrillos, uno
encima de otro.
Ya
esta la cúpula terminada y falta darle más
capacidad de conservar el calor que dentro se genere.
Coloqué
para este menester un mallazo de hierro, arcilla, paja y agua;
el
grosor de la cúpula en ese punto es de 16 centímetros, la primera
vez que lo encienda me dirá si quiere más, y como quiera más
se llevará
otros 8 o 10 centímetros, el peso que puede
aguantar tanto la cúpula como la base puede ser de miles de kilos,
así que aunque le meta 50 kilos más, el horno y la base se
comportarán
bien.
Ahora
solo falta poner la puerta;
esta
la compré
en Zamora (a través de internet) igual que la chimenea donde conectar
los tubos de salida de humos.
Para
esto he levantando a su alrededor una embocadura de ladrillos donde
va alojada y anclada.
Ya
solo queda para terminar la parte de fabricación, que los humos
salgan libremente por el tubo de 150mm que he colocado, que saldrán
, por las buenas o por las malas, pero saldrán.
Cuando
hice el horno de la bodega no le puse pirómetro, pero ya aprendí
cuándo
el horno ya esta en condiciones optimas para meter un corderito;
el primero lo tuve que terminar a la plancha, pero los siguiente
salieron perfectos, el secreto es que la cúpula pase de rojo a negro
y de negro a blanco, cuando alcanza este color el horno esta listo,
pero bueno, un termómetro se puede poner y quitar, lo que nadie me
quitará
ya son las horas y horas disfrutadas que le he dedicado a este
objetivo y siempre pensando en mi familia y amigos. Va por ellos y
en especial por los que me faltan.