Esta mañana pudiera haber sido una mañana
cualquiera, escuchando a Los Clidens (así los llamábamos allá por los años 70
cuando llegó a mis oídos la música de los inmortales Creedence Clearwater
Revival), pero esta mañana ha sido especial; por primera vez he encendido el
horno y éste me ha cocinado unas excelentes viandas; pongo la receta.
½ Costillar de cerdo ibérico
3 patatas
Serían las 9 de la mañana cuando lo he
encendido, utilizando 4 piñas y unos trozos de carrasca. El horno ha ido
cogiendo la temperatura ideal, a este punto habremos llegado a las 12 de la
mañana; para que la carrasca no se sintiera sola, le metí un poquito de
almendro, arde antes que la carrasca ya que, aunque la madera es dura, es más
blandita que la carrasca (así llamamos en Orera a la encina).
Llegado a este punto, la mejor cocinera que
conozco, mi Lucita, ha aderezado la carne con sal, unos dientes de ajo
machacado con un buen vinagre de Jerez y una generosa copa de vino blanco, de
Valdepeñas, todo en una bandeja de barro de Talavera de la Reina. En otra bandeja mucho mas pequeña he puesto
los pimientos embadurnados con una ligerísima capa de aceite (son suficientes
unas gotas y con las manos extenderlo por todo el pimiento).
Bueno, disfrutad con Los Clidens, con esta
parrafada o con lo que queráis, pero por favor disfrutad…y ahora para terminar,
desearos salud y anarquía.



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