Lo que estos días estamos viendo en Ceuta es inhumano: cientos de personas malviviendo en las calles, los partidos de la oposición pensando exclusivamente en desgastar al Gobierno y el Gobierno incapaz de atajar el problema. Mientras tanto, el dictador marroquí y los fascistas españoles e internacionales se frotan las manos viendo el guirigay que tenemos en Ceuta.
Hace más de 50 años, el régimen marroquí montó la llamada Marcha Verde y le fue rentable. Hoy han montado esta invasión con la convicción de que también les saldrá rentable.
La solución no es fácil. Por mi parte, quiero distinguir entre varios grupos de personas: niños, personas mayores de edad marroquíes y personas mayores de edad de otros países.
A las personas mayores de edad marroquíes las pondría de vuelta en su país, presionando al dictador e incluso cortando todo tipo de relaciones con Marruecos si hiciera falta.
A las personas mayores de otros países las acogería si provienen de países en guerra, trabajando a su vez para ayudar a poner fin a esos conflictos.
A los niños, los atendería como a las personas vulnerables que son, facilitando la reunificación con sus familias siempre que sea posible.
Por otra parte, España tendría que invertir en lanzar un mensaje claro en los países de origen: bajo ningún concepto se dará cobijo y todas aquellas personas que entren de manera ilegal —sean hombres o mujeres, y especialmente si provienen de países como Marruecos— serán rechazadas.
¿Acaso España y Europa pueden dar cobijo a los millones de africanos que están en condiciones parecidas a las de estas personas? ¿A quiénes les interesa que estas personas vivan en condiciones tan precarias, tanto aquí como en sus países de nacimiento?
Esta situación beneficia claramente al dictador marroquí, a los fascistas españoles y a cierta parte de la economía española y europea que, aprovechándose de estas desgracias, paga salarios de miseria.
Deseando que a estas personas se les solucionen sus problemas. Y a ti, que has llegado hasta estas líneas: salud y anarquía.
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