Estos días estamos viendo a miles de maestros en huelga para defender nuestros derechos y los suyos. Si no estoy confundido, están defendiendo nuestros derechos y, como no puede ser de otra manera, también defienden los suyos.
Defienden nuestros derechos cuando piden rebajar la ratio de las clases (cuantos menos alumnos por clase, más tiempo podrá dedicar ese maestro a cada uno de ellos).
Defienden nuestros derechos cuando piden mejor calidad en las instalaciones, aire acondicionado incluido.
Defienden nuestros derechos cuando piden mayor financiación para la escuela pública.
Defienden nuestros derechos cuando piden una reducción de horas lectivas, a la vez que piden más maestros por escuela. Yo sé por mi hija que en su casa dedica más de 20 horas a la semana a preparar sus clases, sin contar el dinero que eso le cuesta; pero no solo es ella: tengo relación con otros 4 maestros y todos me cuentan lo mismo.
Incluso defienden nuestros derechos cuando piden un aumento de sueldo, porque un maestro bien pagado podrá dedicarse más y mejor a preparar las clases. Todos hemos sido jóvenes —ahora no tanto— y cuando hemos tenido las necesidades económicas cubiertas, trabajábamos más y mejor, ¿por qué ellos van a ser distintos? Por eso digo que incluso cuando piden un aumento de sueldo (en una de las Comunidades Autónomas que peor paga a sus maestros y donde más cara está la vida y la vivienda), están defendiendo nuestros derechos. Me parece de justicia que exijan mejores condiciones económicas.
Defienden nuestros derechos cuando quieren que se les quite trabajo burocrático para dedicar ese tiempo al trabajo docente.
Defienden nuestros derechos cuando defienden que un chico o chica, español o extranjero de nacimiento, rico o pobre, pueda ir al colegio público o concertado que elija sin importar su condición social. Actualmente, los ricos van con los ricos, los pobres con los pobres, y los niños que no entienden el idioma van a la pública, aunque al lado de casa tengan un colegio concertado.
Por eso, por mis nietos, por mi hija, por mis amigos, pero sobre todo porque es de justicia, defiendo y defenderé la escuela pública y a los maestros que forman a nuestros hijos sin importarles si son ricos o pobres, altos o bajos, morenos o rubios. Y a ti, que has llegado al final, te deseo salud y anarquía.
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